España es uno de los países del mundo donde mas bares hay. Los tenemos de todo tipo, tamaños, especialidades y variedad. Algunos con una oferta gastronómica más actual, moderna y arriesgada y otros los cuales optan por la comida más tradicional de la zona. Algunos cuentan una historia entre sus paredes y otros prefieren crearlas día a día. 

Ninguno destaca sobre los demás en el sentido de calidad. Varían sus precios pero en la variedad está el gusto, el aprecio por la buena comida y la agradable experiencia o no, dentro de sus paredes. 

Hablemos de cambios

El efecto novedad se acaba. El factor sorpresa en los platos de la carta termina si no varía en el tiempo. 

Muchos bares se resisten a estos cambios y, pese a lo que algunos piensan, ahí reside el encanto. La experiencia avala la perpetuidad en el tiempo de todo lo que allí ocurre, la fama o el boca a boca favorece este estancamiento beneficioso para el establecimiento. Pero otros, por el motivo que sea, no gozan de esa salud. Necesitan un cambio, un lavado de cara o, simplemente, volver a crear esa magia del principio. 

Lo primero que se nos viene a la mente: reforma. Y la respuesta es: sí y no. Una reforma puede ser tanto integral como parcial. En muchas ocasiones, confundimos reforma con reparaciones y evitamos realizarlas por las molestias que suelen ocasionar o por el gasto que suponen. Hay casos en los que reparar ciertos aspectos estructurales o vitales para el inmueble se convierte en algo necesario y urgente. Pero de eso no hablaremos. Nos centraremos en el lavado de cara y convertir espacios. 

Disponemos de distintas formas con las que convertir espacios obsoletos en lugares con encanto, enganche y ganas de volver. En la era en la que vivimos, donde todo queda plasmado en las redes sociales, crear espacios aptos para el feed de instagram. Y aunque parezca lo contrario, tampoco es tan complicado: sólo busca inspiración. 

Fuera y dentro

Mira la fachada… ¿Qué ves? ¿Te gusta? Podemos empezar por ahí. 

Una buena primera impresión. Algo que llame la atención. Que atraiga al que no sabe su destino pero no le importa probar. 

Junto con el rótulo, debe representar la identidad del local, sus valores, su energía y esencia. ¿Qué podemos usar? Colores, materiales distintos y crear contrastes, juegos de palabras, luces, paneles decorativos, entre otros. 

El interior debe ser funcional y que sirva al cliente para crear en él una experiencia dentro del local. Primero que todo, es primordial averiguar el estilo que queremos darle al local ya que, en función de este, podemos optar por materiales mas naturales o más futuristas. Un estilo lleno de plantas o más minimalista. Sabiendo esto, lo siguiente versa en saber cómo plasmar la idea en el espacio que disponemos. 

Dentro del local podemos hacer uso, también, de distintos elementos o posibilidades que no necesitan un gran desembolso de dinero ya que, o ya disponemos de ellos o simplemente es cambiar. Hablamos de las gamas cromáticas predominantes en el local, la cantidad, calidad o color de las luces, siendo este último ejemplo, las luces, puede servir como beneficio tanto económico como estético. 

A su vez, sigue estando la opción de reformar. Muchas veces el local cumple el objetivo de la empresa implantada tal y como fue construido. Esto puede derivar en espacios mal aprovechados o simplemente sin uso. Por ello, plantarse una reforma parcial, sutil en cuanto a molestias pero efectiva en funcionalidad, puede ser de gran ayuda para abrir espacios o  agrandar las posibilidades. 

Por último: los espacios en los que los clientes pasan menos de 10 minutos también son importantes. Hablamos, por ejemplo, de los baños. Un baño, además de necesitar de un higiene religiosamente diaria, necesita ser más que eso. Puede ser un lugar dónde admirar detalles, valorar la dedicación por la limpieza, buen olor y buen gusto. Algo tan simple como: buena luz, buen olor y algún espacio vistoso son condiciones simples y efectivas para conseguir un espacio nuevo y destacado dentro del local. 

Lo que no se ve

Hablemos del ambiente. 

Cuando entramos en un espacio sentimos distintas sensaciones. Intangibles e inmateriales muchas de ellas, pero hacen de la experiencia algo distinto. 

Hablamos de la música, el ambiente de trabajo, la actitud de los trabajadores, la armonía entre el lugar y su esencia e identidad. La temperatura o el olor.

Podemos crear marca con determinados decorados, presentaciones de platos, uso de determinadas vajillas o vasos, formas de presentar… 

En Aislahogar estamos preparados para cambiar tu espacio. Reformar a tu gusto y crear nuevas sensaciones allí donde tu has puesto ilusión y trabajo. 

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