El momento de escoger la que será nuestra casa, marca nuestro futuro inmediato. La zona, las calidades, la cercanía al trabajo, buena comunicación… los vecinos. Y no es un tema baladí. Unos vecinos molestos pueden acarrear infinidad de molestias y perturbaciones. Ya sea a nivel emocional y personal como en lo referente a la convivencia.

Adelantamos ya, que las soluciones pueden ser rápidas y efectivas o largas y tediosas. Depende de varios factores pero como común denominador entre ellas está la paciencia. Puede que estés pensando.. ¿ha escrito paciencia? Sí, dicho está. La paciencia nos da las armas para afrontarlo. Ahora te contamos más.

Paso a paso

Lo primero que debemos tener en cuenta es, saber de dónde viene el ruido. Una vez localizado el piso, el primer paso es hablar con ese vecino. Puede ser por varios motivos e incluso, éste puede ser ajeno a esa molestia que nos está ocasionando. Con educación y exponiendo el problema, sería lo ideal que aquí finalizasen las molestias.

Si haciendo esto, volvemos a nuestro hogar y persiste; no ha habido éxito. El siguiente paso: recurrir a la mediación de un tercero. Ya sea el presidente de la comunidad o el administrador de la finca. Seguimos el mismo modus operandi: con calma y educación, exponemos a un tercero imparcial lo sucedido y mostramos nuestra inicial intención de dialogar y así, solucionar el problema. En este paso, es interesante averiguar si este problema es sentido por otros vecinos. Aunar fuerzas y fortalecer así, el discurso del tercero. 

¿No solucionamos nada? La ley. Dependiendo de si son alquilados o propietarios. Con los primeros habría que recurrir al arrendados y ampararnos en el art27.2 LAU por “cuando en la vivienda tengan lugar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”. En el segundo caso, acudir al administrador o presidente y ampararnos en la Ley de propiedad Horizontal realizando un escrito “el art. 7. 2 de la Ley de Propiedad Horizontal establece tres diferentes supuestos de actividades no permitidas a los propietarios y ocupantes del piso o local: a) las prohibidas en los estatutos; b) las que resulten dañosas para la finca y c) las que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícita”

No nos lo podemos creer, ¿seguimos igual? Paciencia. Acudimos a la normativa local de ruidos. En ella, se suelen marcar las franjas acotadas como franjas de descanso. Podemos dejar en manos de la policía local la cesación del mismo.

No desesperes. Puedes frenarlo por tu cuenta

Teniendo en cuenta las posibilidades que se nos presentan y pese a que la situación nos ampara, pueden darse roces. Miradas, insultos, golpes con más intensidad y maldad. En definitiva; actuar con mala fe. 

Ya sea para evitar o para curarnos en salud. Y aunque hayamos iniciado alguna de las actuaciones,  podemos acudir al aislamiento. Y no será peor el remedio que la enfermedad; dejamos nuestra tranquilidad en las manos de un profesional. Analizando las mejores opciones, con presupuestos sin sorpresas, sin obras. Sin molestias. De forma rápida, limpia y eficaz. En AislaHogar ofrecemos diferentes métodos y con diferentes materiales. Siempre adecuando la forma y el modo.

Pide presupuesto sin compromiso. 

Categorías: Información

Aceptar

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares. Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.