Una comunidad de vecinos es como una gran ensalada. Diferentes ingredientes, mezclados entre sí, de entro los cuales destacan algunos y pasan desapercibidos otros. 

Para una correcta armonía, lo ideal es llegar a un equilibrio entre sabores y cantidades. Ya hora, dejando a un lado la comparación: lo importante es llegar a un acuerdo.

La mediación vecinal se encarga de solucionar conflictos entre vecinos fundamentando la resolución en el acuerdo libre entre las partes.

Y es que podemos encontrarnos ante situaciones molestas y muy incómodas, con las cuales hay que convivir llegando a un acuerdo o, en su defecto, ponerlo en conocimiento de aquellas personas o instituciones encargadas para ello. En este caso no hablaremos de un conflicto en si, si no de un oficio bello para los oídos: el músico.

Prioridades

Resulta primordial antes de volcar cualquier queja o reclamación hacia ese vecino, conocer su situación e intentar llegar a un acuerdo.

Según la normativa, variante dependiendo de la Comunidad Autónoma, existen unas horas de inicio y final de la emisión de ruidos para así poder respetar le horario de descanso de todos. 

Pese a esto, es indudable que la normativa no va a contemplar los aspectos individuales de cada una de las personas con las que compartimos bloque de vecinos, por lo que aquí es dónde encontraremos la mayoría de las disputas. La hora de la siesta, los turnos partidos o de noche, la presencia de recién nacidos o el sujeto que busca paz y silencio continuamente. A su vez, la profesión a la que estamos aludiendo tiene sus características: ensayar, ensayar y ensayar sin descanso. Para que podamos escuchar una maravillosa melodía que acaricie nuestros oídos, dicha persona ha tenido que hacer prueba y error infinidad de veces, cuestión que se prueba, haciendo ruido. 

Hablemos

Si te encuentras en alguna de estas posiciones, es decir, de la vecina músico y el vecino molesto, te aconsejamos las siguientes formas de actuar:

  • Primero que todo, no olvides el valor de la palabra. Presentarnos y exponer seguidamente nuestro dilema es la clave para que se pueda llegar a un acuerdo. En el caso de ser el músico en cuestión, lo ideal será dejar claro que conoces la normativa pero que teniendo en cuenta distintos factores evitarás ciertas horas tales como la hora de comer o la hora próxima de dormir de un niño pequeño.
  • No demonices el trabajo ajeno. No contemplemos la música como un mero pasatiempo de ruidos y sonidos. Terngamos claro que se trata de una profesión altamente cualificada, profesionalizada y con un alto valor social y cultural. Además, sería absurdo criticar una práctica con la cual convivimos y disfrutamos durante muchas horas al día.
  • Evita, por supuesto, los insultos. No olvidemos que somos personas civilizadas y no hay que perder los nervios cuando la solución puede alcanzarse dialogando o, en su defecto, llegando a un acuerdo formal. 
  • Busca alternativas. Actualmente disponemos de distintas formas de aislar estos ruidos y permitir una convivencia agradable. Un aislamiento acústico proporciona esa intimidad buscada y esa separación de ruidos del exterior al interior. 

No desvalores tu libertad

Es cierto que en este tipo de conflictos, lo que se da es un choque de preferencias opuestas. Pese a esto, todos tenemos la libertad de actuar y de ser. Todo esto, enmarcado dentro de unos límites, actuando de buena fe y con el conocimiento y la conciencia de que vivir en sociedad implica tener en cuenta lo que queremos y lo que quieren los demás. 

Aconsejamos siempre llegar a un punto en común, ya que es cuestión de indagar. Acordar horas, realizar previo aviso o tomar las medidas disponibles para evitar ese escape de sonidos. En relación a esto último, la opción de realizar un aislamiento es rápida, económica y se ajusta a las necesidades del inmueble y del cliente. ¿Qué precio tiene un aislamiento? varía en función del material y de la técnica más eficiente por lo que la respuesta la encontrarás en nuestros expertos y serán ellos lo que te den un presupuesto sin compromiso. 

Y además, dejando a un lado las controversias; disfrutemos. Disfrutemos de la convivencia, de conocer nuevas inquietudes y formas de vivir. Respeto, diálogo y buenas conductas. Esa es la clave del éxito.

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