Una cosa tenemos clara los que convivimos con vecinos: los conflictos son hechos indudables. Y es que, en sí, el término conflicto es una máxima que nos acompaña en todos los sentidos y situaciones de la vida. 

Se puede manifestar cuando nos relacionamos, cuando nos sentimos nerviosos o tensos; perdidos antes una situación. Podemos experimentarlos en forma de sentimientos más íntimos, dados en momentos de intranquilidad, a la hora de tomar decisiones o en el momento de realizar cambios. 

Digamos que el término conflicto no debe ir acompañado de una connotación negativa: puede ser el inicio del cambio, el impulso hacia algo mejor.

Hablemos.

Convivir es toda una experiencia. Como bien de dice, cada uno somos de un padre y de una madre. Con nuestras manías, costumbres y errores; caracteres y distintas formas de concebir la vida. 

Ahora bien, en el momento en el que tenemos que compartir cierto espacio común con otros o, cuando nuestros actos pueden repercutir en el día a día de otra persona, es frecuente que se den momentos de tensión. La cuestión de todo esto es, ¿cómo lo resolvemos?

Aquí hablamos de la mediación vecinal. 

La mediación general, es un método alternativo de resolución de conflictos en el que entre las partes, interviene un tercero neutral e imparcial. Su función radica en conseguir de forma voluntaria y en forma de acuerdo la resolución del conflicto inicial, con la particularidad de que este acuerdo de formado por la mera voluntad y diálogo de los mismos. 

Actualmente, es un método extendido y encabezado por iniciativas europeas, las cuales pretenden fomentar dicho método, concienciar a la población de soluciones distintas a la vía judicial derivando así, en una liberación del atasco que actualmente sufren muchos juzgados ante la cantidad  de cuestiones que, a priori, presentan fácil solución.

Ventajas presentes y futuras

Una de las particularidades de la mediación es que, ya que la solución del conflicto nace de la voluntad y decisión de las partes involucradas, conlleva la posibilidad de continuar con una relación, como mínimo, futura. 

En este tipo de mediación, las partes involucradas suelen ser dos vecinos o un vecino con la comunidad. Como podéis imaginar, la variedad de disputas que pueden nacer entre éstos son indudablemente infinitas. 

La mediación es un procedimiento, con un esquema organizativo pero dejando un amplio margen de maniobra en cuanto a las formas y métodos a seguir por parte del mediador. La imaginación y la voluntad por conseguir una solución son enormes por lo que, encontrarla es fundamentada en la predisposición de aquellos que se quieres someter de forma libre y voluntaria a este procedimiento. 

Las ventajas que podemos encontrar en la mediación, son las siguientes:

  • Ahorro de tiempo. Como hemos dicho, muchos son los casos enviados a los juzgados que siguen a la espera de ser analizados. El colapso y la excesiva burocracia en algunos casos, ralentiza su solución. Esto propicia que las situaciones se enquisten, agraven o se olviden sin haberles puesto solución.
  • Su coste. La mediación es, comparando, altamente más económica que todo lo que puede conllevar un procedimiento judicial.
  • Facilita la comunicación y las relaciones. Al ser un proceso mucho menos agresivo o traumático, las partes pueden conseguir apartar este hecho y centrarse en las soluciones expuestas por ellos mismos. 

¿Cómo sería?

El inicio de la mediación extrajudicial puede ser por una de las partes o de común acuerdo entre ellas. 

La solicitud se inicia en una institución de mediación o ante el mediador elegido. Se realiza una sesión informativa, en la cual el mediador debe informar sobre los principios básicos, los objetivos y las ventajas de la mediación. Hacer hincapié en cual será su postura durante los procedimientos, la forma en la que se estructuran las sesiones y la libertad en cuanto a forma que presenta este método.

Una vez entendido y aceptado por todas las partes, se inicia con una sesión constitutiva en la cual se inicia el proceso. La confidencialidad tanto de lo hablado como de lo redactado dota de tranquilidad el ambiente. Las partes pueden expresar libremente conjunta o separadamente, todo lo que entraña el problema. En esta sesión, se delimita el objeto del conflicto y se aproxima a una idea general de cuáles son las posturas de cada uno de ellos. La comunicación y la escucha activa entre ellos y con el mediador es primordial.

El desarrollo de la mediación, se estructura en sesiones, las cuales son guiadas por el mediador quién, analizando todo lo obtenido durante sus encuentros con las partes, va desarrollando un método de resolución, siendo siempre el más adecuado para los involucrados y para el objeto a tratar. 

El fin del procedimiento puede terminar de distintas formas:

  • Con un acuerdo
  • Sin acuerdo por negación de una o ambas partes
  • Por que ha transcurrido el plazo fijado para resolverlo
  • Por decisión del mediador, debido a la imposibilidad formal y material de terminar el procedimiento
  • Por renuncia justificada del mediador.

Comunicación

Como vemos, este método se basa en el diálogo y en la guía de un tercero quién de forma imparcial y neutral, buscará encontrar aquellos puntos en común, aquellos aspectos más profundos los cuales, muchas veces, se esconden detrás de ciertas reprimendas o enfados.

Se trata de indagar de forma sutil en el fondo del asunto, alejando el problema principal por un momento, para buscar los puntos reales de cada una de las partes. 

Somos seres sociales y sociables. Estamos en continuo contacto pero eso no quiere decir que todas las decisiones que tomemos deban ser o estar al agrado de los demás. Encontrar a un tercero, una persona alejada del núcleo del problema y permitirle abrir una ventana entre tanta oscuridad, puede liberarnos y ayudarnos a aprender que, en muchas ocasiones, la solución la tenemos nosotros mismos.

Categorías: Información

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