Muchos entenderéis de lo que se trata. Para los que viven en zonas sin costa, una escapada de fin de semana a la segunda residencia, era algo habitual. Al llegar el buen tiempo, la necesidad de movernos se hacía notar. 

Teniendo en cuenta, las restricciones actuales, estos deseos deben esperar. Por precaución y solidaridad hacia los demás. La responsabilidad individual debe destacar en la sociedad. Aún así, el hecho en sí sigue siendo real; las segundas residencias siguen esperando a que alguien las visite. 

Pasan los días...

Intentando pensar en la antigua normalidad, siempre ocurría lo mismo. El día que llegábamos para empezar las vacaciones de verano; era para limpiar. Un desperfecto por aquí; un desgaste por allá.

Tener el privilegio o el placer de poseer un inmueble a primera línea de playa, conlleva distintas consecuencias:

  • Despertar cada mañana con el sonido del mar
  • La brisa marina 
  • Las incontables horas de sol
  • El viento en la cara en un día caluroso
  • Las impagables vistas al horizonte
  • Las noches de verano a la luz de la luna
  • El olor a sal

Pero claro, todo esto tiene su parte negativa. Y ya no negativa, si no aspectos a tener en cuenta para que, la vida útil del inmueble sea más larga. 

Debemos tener en cuenta ciertos aspectos como:

  • Las altas temperaturas en verano
  • Las bajas temperaturas en invierno
  • La salinidad
  • La humedad

Son consecuencias inevitables. Digamos que, la costa de forma natural no está acondicionada ni teniendo en cuenta los posibles inmuebles. Para ser más claros; ni lo saben ni lo esperaban. El auge de las viviendas en el litoral han formado auténticos complejos urbanísticos y hoteleros al rededor de esta parte de la naturaleza. De la misma forma que debemos cuidar y mantener dicho espacio natural, debemos mantener en un estado óptimo los inmuebles que allí se encuentren. 

Cuidados básicos

La humedad ambiental es un problema en las zonas costeras pues el aire está cargado de partículas de agua salada. Lo mejor es que nuestro hogar esté siempre bien ventilado para así, evitar el exceso de humedad. Si estamos en ella de forma constante, podemos abrir puertas y ventanas para que esté bien ventilada.

En el caso de que se trate de una segunda residencia, vacaciones o fines de semana se pueden instalar extractores o deshumidificadores de aire para que la vivienda sea habitable cuando vayamos a utilizarla. Esto son opciones provisionales; un buen asilamiento permitirá mantener seguras las estructuras.

El suelo. Es importante que sea fácil de limpiar y que sea de un material resistente a la arena y la sal. Un recurso habitual es el uso de alfombrillas para el acceso de la vivienda. Así eliminaremos el resto de arena que llevemos en nuestros pies. Dentro de la vivienda, se puede optar por colocar suelo cerámico en la vivienda. Sus cualidades le otorgan resistencia a este tipo de elementos corrosivos. 

Las ventanas, son las puertas a esa libertad. Se aconsejan de PVC, ya que así, nos evitaríamos cambiarlas constantemente. Este material resulta resistente a las inclemencias del tiempo,

El exceso del sol hace que se desgaste la pintura con más rapidez. Es aconsejable que se aplique una pintura con base de aceite o un sellador a base de agua. Las primeras, con base de aceite,  son recomendadas para cubrir los espacios al aire libre.

Y mucha paciencia

Se habla del estrés pandémico. Reducida la movilidad, a muchos nos han cortado las alas. Pero, pensemos que esto acabará. 

Es ideal planear, soñar, tener esperanza en que pronto volveremos a la normalidad de antaño. Ponernos retos, objetivos y no desanimarnos. 

Desde Aislahogar, podemos encargarnos de hacer tu vuelta a la normalidad, mucho más cómoda. 

Mientras tanto; paciencia y responsabilidad. 

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