Hablemos de una realidad para muchos. Septiembre suena a maletas, bolsas y embalajes. Retumba la palabra mudanza. Se trata de ser capaz de agrupar en distintas formas de almacenaje toda nuestra vida. Suena apasionante aquello de empezar nuevas experiencias, distintos ambientes, distribuciones o compañía. Pero no nos vamos a engañar; previo paso a disfrutar de lo bonito de cambiar es vivir una mudanza.

¿Cómo afrontarla?

Te contamos algunos consejos, útiles si te sientes desbordado o desbordada

  • Paciencia. Suena utópico pero es el primer paso para que todo lo demás sea posible. Intenta no perder de vista el objetivo; cambiar de inmueble, pero continuando tu hogar. No está todo perdido si entras en colapso. Frena, respira y cambia de quehacer. Hay tantas cosas posibles por hacer y organizar que enfocarnos en una puede llevarnos al bloqueo.
  • Organización. Como en casi todo en la vida, una correcta organización facilita el proceso de durante y después. En este caso, organizar lo que embalamos, llevamos, tiramos o dejamos puede evitarnos perder la cabeza. Hay distintas formas que van desde la más tradicional a lo más actual:
    • Papel y lápiz: No falla y si te equivocas; borrón y cuenta nueva. Apunta todo lo que metes en cada caja, organizándolo en tipos de prenda, habitaciones o en definitiva, la fórmula que mejor te ayude a reconocer su contenido.
    • Notas del móvil: Aquellos que tenemos como extensión de la mano nuestro móvil, puede resultarnos más rápido. A diferencia de lo anterior, las notas se guardan de forma automática por lo que “perder el trabajo hecho” es complicado.
    • Aplicaciones: Éstas te ayudan de forma más “pro” organizar la mudanza mediante pestañas, colores o enlaces. La única desventaja es que algunas pueden ser de pago o pueden resultarnos complicadas de manejas si no estás familiarizada con su funcionamiento.
      • Transporte: Una vez está todo empaquetado, hay que transportarlo. No pretenderás que se quede ahí y por arte de magia aparezca en tu piso nuevo ¿no? Dispones de distintas alternativas, unas más cómodas que otras, pero cumpliendo todas sus finalidades.
        • Empresa de mudanzas: Están especializadas en ello, por lo que en un viaje puedes acabar con el sufrimiento. Disponen de distintos presupuestos por lo que debes contabilizarlo como un gasto más.
        • Vehículo propio: O de un amigo. De toda la vida; carga y descarga tú mismo con o sin ayuda. Supone una inversión en tiempo, pero tienes el control en cuanto a la cantidad de objetos que transportas, el horario del viaje y todo lo relacionado con el cuidado total de la descarga.
      • Desembalar: Una vez todo dejado, toca volver a abrirlo. Te aconsejamos distintas formas o tiempos para hacerlo:
        • Comienza por lo urgente: Todo lo relacionado con el aseo personal, ropa interior y algo de ropa de diario. No es necesario empezar por la ropa de invierno en pleno septiembre.
        • Comienza por la estancia que prefieras: Si lo ves mejor, empieza por abrir aquellas cajas con destino una estancia en concreto. ¿Te apetece cocina? ¿O mejor salón?
        • Orden descontrolado: Si tu mudanza se puede considerar “relajada” empieza por los embalajes que tengas a mano. Esta opción tiene el punto de “sorpresa” tan emocionante cuando quieres empezar a rellenar.

      Lo primero es lo primero

      Entre todo esto, no hemos mencionado básicos que, aparentemente, deben cumplir todas las estancias a las que entramos de nuevas. Partimos de la base de un inmueble en buen estado, limpio y en perfectas condiciones. Esto ahorra una cantidad de tiempo increíble cuando se trata de entrar por primera vez. Si no es así, házselo saber a tu casero o casera. Antes de empezar con la tarea de desembalar, las superficies deben/tienen que estar en perfecto estado.


      Por otro lado, y sin desmerecer nuestras energías: pide ayuda a amigos o familiares. Una nueva etapa compartida siempre es más agradable. Haz partícipe a los tuyos de esta nueva etapa, en la medida de lo posible. Y si te tienes que alejar de los tuyos para empezar en otro lugar: ánimo y mucha suerte.

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