Sabemos que hay varios factores que pueden desestabilizar la tranquilidad y seguridad de tu hogar. Muchos de ellos, nacen por el paso del tiempo, por la fragilidad de los materiales. Una obra mal realizada. Una filtración deficientemente tratada. Todo ello, está en nuestras manos y en las de profesionales que pueden pailar los efectos presentes y futuros. 

Pero, por desgracia, los humanos no podemos controlarlo todo. Por mucho que lo intentemos y pese a todos los avances existentes en nuestros tiempos; la naturaleza es feroz. Si despierta, no deja dormir a nadie. 

El movimiento de las fallas produce en las zonas que coinciden con ellas, seísmos originados en un núcleo concreto pero con la capacidad de  expandirse a zonas colindantes. Debido al estudio realizado en estas zonas “sísmicas”, en varias ocasiones nos podemos adelantar o estar alerta de un posible movimiento de la tierra. No es exacto; la naturaleza es impredecible. 

Con esto, pensamos ¿Qué puedo hacer? Sus consecuencias, dependiendo de la magnitud, reflejada en la escala sismológica de Richter, pueden ser catastróficas. Ésta se encarga de medir la energía liberada en un terremoto. 

Prevención y mantenimiento

Hemos destacado en varias ocasiones, que una prevención prematura puede evitarnos futuros dolores de cabeza. Con esto nos referimos a diferentes situaciones:

  • Informarnos de si nos encontramos en una zona con tendencia sísmica. 
  • Si vamos a adquirir una vivienda en una zona que, por su localización, es posible que en algún momento se desarrolle este fenómeno natural, es conveniente interesarnos por un seguro del hogar que cubra estos daños.
  • En la primera toma de contacto con el inmueble, en el caso de cambiar de residencia o alquiler, verificar el estado de las paredes y elementos estructurales visibles.
  • Si ya has sufrido algún desperfecto, de cualquier índole, no lo dejes pasar. Busca un profesional. 
  • Ante inmuebles antiguos, comprobar el estado tanto de estructuras como de las paredes.

Es importante, como se ha dicho, ser conscientes de los posibles desperfectos que esto nos puede acarrear. Por lo que, prevenir puede asegurarnos tanto a nosotros como a los de nuestro alrededor.

Otro aspecto a tener en cuenta; los elementos que conforman nuestro hogar. Es decir; los enseres y la decoración.

Antes hemos mencionado que la energía liberada durante el seísmo no siempre la misma. De todas formas, el simple movimiento de la estructura de nuestro hogar provoca caídas, desprendimientos leves y ate todo, mucha incertidumbre. Ciertos detalles nos pueden evitar algún que otro susto:

  • Revisa la estabilidad de tus estanterías. Ya sea mejorando la fijación o anclándolas.  
  • Mantén todo el cableado eléctrico recogido y aislado de manera correcta. Con esto podemos evitar corto circuitos. 
  • Distribuye aquellos elementos más grandes o pesados en las partes inferiores de las estanterías o muebles.
  • Aleja espejos y cuadros de zonas sensibles como las camas y sofás.
  • Revisa la sujeción de las lámparas de techo. 
  • Libera las zonas próximas a la puerta de salida del hogar. 

Zonas más seguras

Habrás escuchado muchas veces, que en caso de seísmo, hay zonas en las que minimiza el riesgo dentro del hogar y otras que resultan poco recomendables ¿Sabes de cuáles se trata?

  • Se recomienda protegerse bajo algún elemento firme, como sillas o mesas. 
  • Si no disponemos de ello, protegernos la cabeza y cuello con los brazos.
  • Mantener la calma en la medida de lo posible.
  • En lo posible, cortar los suministros de agua, gas y electricidad. Utilizar linternas.
  •  Se desaconseja el uso de velas o cerillas.
  • No utilizar ascensores.
  • Evitar, si es posible, permanecer en la cocina puesto que suelen haber más objetos con posibilidad de caer. 
  • Evitar estar cerca de ventanas, vidrios y espejos. 

Entendemos que la teoría puede estar clara; pero la realidad es mucho más complicada. Por eso mismo, insistimos en la importancia de ser consciente y tener claros los pasos. Por otro lado, todo lo que pueda darnos la seguridad y la más mínima tranquilidad en cuanto al estado del inmueble, resultará alentador.

Se aconseja confiar a profesionales el análisis del estado de su hogar. La calidad de los materiales, la profesionalidad en cuanto a la obra realizada. 

No podemos controlar la ferocidad de la naturaleza. Solo está en nuestra mano prevenir. Durante años vemos como se destruyen viviendas, calles, edificios públicos. Unos en estado catastrófico y otros aguantando siempre un poco más. Consigamos ser de los últimos. Y en estos tiempos tan duros..¡Ánimo a nuestros paisanos de Graná!

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