Es innegable, que el medio ambiente necesita un respiro. Y ya se vio en pleno confinamiento, como tanto la calidad del aire como la calidad de las ciudades se vio refrescada gracias a un hecho duro de asumir: los humanos no estábamos. 

En referencia a esto, hablaremos de las ventajas y sobre todo, de la necesidad de ser conscientes de la importancia de reducir el gasto de energía, cuestión que además de ser beneficioso para nuestro bolsillo, supone un gran alivio para el medio ambiente. 

Tu casa contamina

Piensa en el parque de viviendas que existe actualmente en España. Gran parte de las zonas que antes eran campo actualmente son bloques de viviendas. Pero más allá de pensar en las viviendas de nueva construcción, pensemos en aquellas que ya existen, las que fueron construidas a modo colmena ante la inminente necesidad de ubicar a todas aquellas personas que salían de las zonas rurales para asentarse en las ciudades. 

Si te interesa saber más sobre la consecuencia más directa de este fenómeno y sus consecuencias rápidas y baratas, no dejes pasar el siguiente incono 🙂

El consumo humano dentro de un hogar es variable pero constante. Es decir; hay actividades necesarias para el funcionamiento correcto de una vivienda tales como cocinar, usar la lavadora o poner la calefacción en invierno. El sector residencial acapara el 18% del consumo total de energía del país es responsable del 8% de las emisiones.

Otra cuestión innegable es la poca información y concienciación del derroche y del mal acondicionamiento de muchas viviendas españolas. 

Un avance o al menos eso se espera en este sector viene de la mano de las Directivas europeas. Recordemos que las directivas son  actos legislativos en los cuales se establecen objetivos que todos los países de la UE deben cumplir. Sin embargo, corresponde a cada país elaborar sus propias leyes sobre cómo alcanzar esos objetivos, es decir, los modos de cumplirla. En este sentido, actualmente, la directiva europea de eficiencia energética impone que todos los edificios que se vayan a edificar a partir del 2020 dispongan de una etiqueta de consumo energético nulo. 

Cambio de mentalidad

Tenemos entonces, dos aspectos a tratar. Por un lado, las viviendas ya existentes. Por otro lado, la poca información con la que cuentan los usuarios en cuanto a cómo y de qué forma pueden tener una vivienda sostenible con el medio ambiente y, finalmente, la concienciación. 

Abordando el primero de los asuntos, las viviendas existentes en su mayoría gozan de una nula protección frente a los desperdicios energéticos. Por más que las viviendas nuevas sean sostenibles, la amplia cantidad de preexistentes a esta Directiva deben también, ser abordadas. 

En este sentido hay que aclarar un concepto: rehabilitar no es hacer cualquier cosa. Se debe hacer con sentido y adecuándose a las necesidades tanto de las estructuras existentes, como a la funcionalidad de ese elemento. Existen variedad de materiales y técnicas adecuadas a determinados espacios y condiciones. 

El segundo aspecto, refiere a la información. No sólo sirve saber que con la calefacción el frío desaparece. Existen formas con las que, en función de la inversión prevista, la empresa y las posibilidades reales, se puede conseguir una mejora en la utilización de la energía, un ahorro en las facturas y prevenir el desperdicio. Se trata de asesorar a la población de las ventajas de la inversión en calidad de las viviendas. En ofrecer unos presupuestos reales y conforme a la normativa, evitando el precio bajo para soluciones rápidas. 

Por último y no menos importante: la concienciación. Pongamos un ejemplo claro, actual y real. Estamos en un momento de alza absoluta de los precios de la luz. Se nos ha mostrado en infinidad de medios las distinciones entre horarios, con los que la mayoría de la población está dividiendo ciertas actividades en función del gasto que le va a suponer. El ejemplo más común: poner la lavadora. Este hecho tan común, está siendo acotado a ciertos horarios en muchos hogares españoles. Se ha concienciado de la ventaja que supone hacerlo en esa franja para “ahorrar si lo haces a determinada hora”. La concienciación real debería fundamentarse en evitar ese gasto cuando puede ser innecesario, priorizar otras actitudes como evitar el desperdicio de agua, reutilizar la ropa si es posible, lavados cortos o programas en frío. 

La función de la concienciación tiene como fin motivar ciertos actos en base al pleno conocimiento del mismo, sus ventajas y motivos. Reducirlo todo al ahorro no es menos que ser menos derrochador, pero no debe ser el único motivo. El gasto, las emisiones, el agua, el medio ambiente son, entre otros, motivos suficientes para un uso responsable de la energía.

La inversión es una ventaja

Una de las formas más duraderas, económicas y sostenibles de evitar este desperdicio energético es realizando un correcto aislamiento de la vivienda. La inversión es correspondida con ahorro y sostenibilidad.

Recuerda la importancia de ponerte en manos de especialistas para conseguir un correcto asesoramiento, presupuesto y mano de obra. 

Categorías: Información

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