Estamos todos de acuerdo que, preferimos un hogar bonito, espacioso y luminoso. Idealizamos los espacios en función de nuestros gustos, preferencias y en base a toda la información de inspiración que se nos muestra en las redes sociales. Ese bombardeo constante tiene una doble función: crear necesidades y mostrarnos diferentes combinaciones. 

Se dan casos en los que, por herencia o por ser una ganga, adquirimos o tomamos posesión de inmuebles antiguos, deteriorados o simplemente, con un interior de otra época. Si nos centramos en que, el destino de ese inmueble es el alquiler, nos podemos encontrar con algunas problemáticas:

  • Un rechazo a primera vista por parte de los futuros inquilinos
  • Rebaja la posibilidad de aumentar el precio del mismo
  • Te asegura, en un futuro con el uso, múltiples arreglos y reformas que se agravan puesto que,  ya está viviendo alguien en el inmueble. Provoca presión y rapidez. 
  • Reduce las posibilidades de alquiler.

Atreverse a un cambio

Sabemos que las reformas causan estrés. Si tienes la suerte de no estar viviendo en el inmueble donde se va a realizar la reforma o si, puedes cambiarte a otra residencia de forma temporal puedes respirar algo más tranquilo.

Pero ese miedo no debe frenarte a iniciarte en el cambio. Las ventajas de reformar un inmueble, darle un nuevo aire y un lavado de cara son innegables. Y esto, en el caso de pretender alquilarlo, te facilitará las cosas. Te contamos algunas:

  • Mayor beneficio económico lo cual se traduce en, capacidad de aumentar la renta anual y así poder recuperar la inversión de forma más rápida y continuada. 
  • Mayor demanda de inquilinos. Es una realidad que casi todo nos entra por los ojos y esto no es menos. Un inmueble en buen estado, con muebles renovados y espacios libres y abiertos provoca en el demandante el interés por él. El mercado inmobiliario cada vez está más competitivo e invertir en los pisos se está traduciendo en ventajas y oportunidades. 
  • Se prolonga la duración de los contratos. El bienestar dentro del hogar es primordial y cuando vives de alquiler, sentir que pese a que el inmueble no es “tuyo”, lo parece y lo sientes así, prolonga las estancias. 
  • Decoración nueva. Los muebles antiguos, barrocos y robustos. Cristaleras y cajones por dónde los mires, ocupan espacio y eliminan la posibilidad de una reestructuración de la estancia o simplemente, de liberar el espacio. Opta por muebles sencillos, que abra la posibilidad de aumentar y no restrinjan la imaginación. En estos casos, la base debe ser “menos es más”. Después de ese punto, dejas en la decisión y libertad del inquilino redecorar y profundizar en sus gustos. 

No te adelantes

Como hemos dicho antes, el miedo a las reformas está ahí. Pero, pese a esto, debemos dejar de lado las malas experiencias previas, las chapuzas o las molestias innecesarias. 

Los profesionales, personal cualificado y conocedor de las formas de optimizar y valorar las mejores opciones, son los encargados de crear la hoja de ruta en tu reforma. 

Pide presupuesto en base a tus preferencias. Déjate guiar y valora las distintas opciones existentes. El segundo paso es descubrir un nuevo espacio, lleno de opciones de cambio y poder dar rienda suelta a la imaginación. 

Categorías: Información

Aceptar

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares. Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.