Además de profesionales, somos humanos.

En el día de hoy, quiero hacer un pequeño inciso en el contenido habitual de esta blog. Como su propia esencia nos marca, hablamos de materiales, ideas, inspiraciones, recomendaciones y formas de mantener un hogar en un estado óptimo y seguro, además de ahorrar y cuidar el medio ambiente. 

Todos estos aspectos son materiales e incluso superficiales dependiendo de la situación personal de cada uno. Digamos que, dentro de las necesidades básicas, se anteponen algunas que, por su magnitud, condicionan las restantes.

Hablemos de vivir

Hace un tiempo leí, no recuerdo bien dónde, una reflexión acerca del tiempo. Un factor vital, que consigue que la existencia avance, formando el pasado e imaginando un futuro. Del presente, si se puede hablar de él, es tan efímero como el tiempo que llevas leyendo este párrafo. 

La cuestión es que, en esta reflexión, se hacía hincapié en la sociedad que vivimos y el tiempo. No tenemos tiempo para nada y parece que nos gusta. No lo tenemos para darnos ese viaje tan deseado. No tenemos tiempo para parar e ir al cine con nuestra pareja. No tenemos tiempo casi de comer ese plato tan delicioso y no tenemos tiempo para visitar a los amigos. No tenemos, no tenemos, no tenemos.

¿No tener tiempo es símbolo de éxito? Parece ser que sí y es lo que, lamentablemente, nos inculca la sociedad. Competir, trabajar, pelear por algo mejor. Todo esto; sin tiempo. 

No tenerlo significa perder. Perder oportunidades de descargar energía. Liberar felicidad por los poros a costa de un precio inexistente. El tiempo lo despreciamos por que lo tenemos. La cuestión es ¿y cuándo se acabe?

Pensamos en el fin y lo vislumbramos con canas, arrugas y alguna que otra dolencia. Y posiblemente sea, el final que todos queremos. Eso significa que al menos, el tiempo, sí ha pasado.

Lamentablemente y de forma muy injusta, la vida da y quita a partes iguales sin contemplar las horas que pensamos que nos debe. Puede terminarse sin haber terminado un proyecto o sin haber llegado a conocer a tus sobrinos. Puede desaparecer en lo que dura un suspiro de la mano de tu madre. 

Valor

Esta reflexión nace a raíz de un profundo sentimiento de desasosiego fundado por la pérdida. Parece que no despertamos sin alarma.

De la misma forma que queremos tener en vida una cierta calidad, materialmente hablando, tomemos la misma premisa en lo relacionado con el tiempo. No vemos como se marchita pero se aviva y como el fuego, se apaga. Sin alarma ni señal de humo. Sin ruido ni molestia. 

¿Y si se va qué hacemos?

Seguir viviendo tomando conciencia de nuestro tiempo y del que deja a deberle la vida a alguien que ha tenido que marchar. Y digo ha tenido, por decir algo.

Perder a alguien cercano tiene que ser desgarrador. Contemplar como el entorno se marchita, es aterrador. Y tú, si estás en una situación similar: fuerza

Y de la misma forma que he expresado estas palabras a un ser querido, me gustaría dejarlas plasmadas aquí: la memoria es eterna aunque la máquina falle. No se deshacen los pasos que ha dado por lo que, en nuestra mano está mantener su presencia eternamente.

Vivamos la vida minuto a minuto. Valorar lo que tenemos y luchar por una vida mejor sin dejar de, como he dicho, vivirla.

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