¿Estás pensando en cambiar el color de tu salón? ¿Tu hijo piensa que aquel color que elegiste para su habitación es demasiado infantil? ¿Quieres rejuvenecer tu piso?

Los cambios provocan en nosotros distintas sensaciones. Recalcar que éstos, están presentes constantemente en la vida. Algunos asustan más que otros, pero, al fin y al cabo, permiten un crecimiento interior y exterior.

Dejando a un lado estas consideraciones más íntimas y algunas, fuera de nuestro control, no podemos obviar que existe una gran relación entre nuestro estado de ánimo y los cambios que a título personal decidimos. Y pueden ser de distinta índole; nuevo corte de pelo, trasladarnos de ciudad, decidir cambiar el sofá viejo, afrontar una nueva etapa estudiantil… Todo, al fin y al cabo, se basa en decidir algo diferente y, sentir, ese aporte extra de energía.

Pues, centrándonos en cambios más materiales, todo aquello que realizamos en diferentes espacios les aporta, tanto a él como a nosotros, una nueva perspectiva.

Hay muchas formas de variar las sensaciones que nos proporciona nuestra casa. Ya sea variar la distribución de los muebles o cambiarlos; reformar total o parcialmente el baño o, darle un nuevo color al conjunto.

Los colores siempre han estado unidos a sensaciones y estados de ánimo. Se asocian a sentimientos, sensibilidades y energías. Estos aspectos, podemos tenerlos en cuenta a la hora de decidir qué buscamos y qué queremos sentir entre esas cuatro paredes.

La elección que marca la diferencia

Existen cientos de combinaciones. Disparidad de opiniones en cuanto a qué color queda mejor o qué combina mejor con los muebles. Tranquilidad; no son decisiones que se deban tomar a la ligera

Tener en cuenta la figura de la paleta de colores. Es una de las herramientas de diseño elemental, ya que se utiliza para crear combinaciones de colores que trabajen bien juntos.

Se inicia con tres colores elementales, que son; el rojo, el amarillo y azul. Mezclando éstos, obtenemos los colores secundarios. Crearán nuevas tonalidades y subtonos intermedios.

Es de tal importancia, que a raíz de esta crearemos y dotaremos de personalidad los distintos ambientes de nuestra casa, oficina o local

Las paletas pueden basarse en

  • Tonos monocromáticos: se trata de una que solo utiliza un color así como todos los matices que se pueden considerar de la misma familia. Pueden ofrecernos una sensación de calma y unidad. Utilizando
    el tono más claro de la misma gama en las superficies más amplias nos dará
    profundidad y armonía.

  • Complementarios: son los que se encuentran en los extremos opuestos del círculo cromático. Su combinación crea un contraste interesante. Aportan efectos llamativos y armoniosos.

  • Análogos como aquellos que se encuentran al lado los unos de los otros.

  • Neutros: con una alta proporción de blanco o negro y perfectos para utilizar como fondo. Otorgan la ventaja de crear la base idónea para colocar
    todo tipo de detalles decorativos dando rienda suelta a la imaginación.

  • Acromáticos: blanco, negro y gris. En sus combinaciones, dotan a la superficie de una personalidad única sin necesidad de superponer otros elementos decorativos. 

. Además, prestar atención a:

Tipo de material sobre el que se va a pintar

Muebles de los que disponemos o, si vamos a cambiarlos, cuáles y qué estilo buscamos

-Qué tipo de espacio es

-Su luminosidad

La elección

Una vez sabemos todas las opciones que tenemos a nuestro alcance, debemos analizar el contexto y el espacio. Es importante, ante todo saber: de qué presupuesto disponemos y cuánto estamos dispuestos a gastar en conseguir el efecto que buscamos.

  • Analizar el espacio sobre el que vamos a trabajar: los colores claros son más adecuados para espacios pequeños y apagados. Sin un foco de luz natural o con la entrada de escasas dimensiones. Pretendemos que la luz se refleje y ayude a que el espacio se sienta mucho más amplio y abierto. Los colores intensos, más “calientes”, ayudan a crear ambientes más acogedores, templados y serenos.
  • La luz: Ya se ha hecho alusión a la luz y no hay que restarle importancia. Los colores varían si el foco de luz del que disponemos es natural o artificial. A su vez, éstos últimos varían según el color de la bombilla que hayamos elegido.
  • Decidir por paredes con personalidad implícita u optar por colores neutros: Aquí se basa en tener claro a qué le queremos dar el protagonismo; a las paredes en sí o, en cambio, a la decoración.

Como se ha comentado, existe una asociación por parte de los sentidos. Cada color ejemplifica una sensación. Esto ayuda a su combinación, a buscar cierto tipo de decoración o, simplemente, a crear un espacio limpio y armonioso.

-El blanco asociado a la pureza, elegancia y, por que no, a un espacio limpio y luminoso.

-El negro, elegante por derecho, puede aportar ciertos toques de serenidad a un espacio pero, siempre, en pequeñas dosis.

-El gris, aporta a su vez la combinación de los dos anteriores; elegancia y sofisticación.

-El marrón. A muchos nos vendrá a la cabeza espacios antiguos, con calidez de hogar, familiares y tradicionales. Con una combinación correcta en cuanto a estilos y colores, conseguimos fusionar estos recuerdos con un aspecto más actual.

-Los colores fríos, tales como el verde o el azul, permiten ampliar espacios. Son relajantes y frescos. Son ideales para cualquier estancia, aunque su uso ha aumentado en baños o ciertos dormitorios como los de los más pequeños.

– Los colores más calientes, como en naranja, rojo o amarillo, propician ambientes mas creativos, enérgicos y sociables.

-El rosa, se asocia a la feminidad. Esto para muchos es un concepto ya superado, pero su tradición sigue en pie. Es romántico, dulce e inspira ternura.

Para gustos; colores

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Estas ideas, son generales y las más comunes. Pero, como bien se dicta en el título; para gustos colores. Plasmar lo que tenemos en la mente. Dar rienda suelta a la imaginación, consigue el nacimiento de nuevas ideas.

Baños con paredes oscuras y muebles absolutamente minimalistas. Habitaciones con paredes lisas pero con elementos decorativos llamativos, novedosos y urbanos. Cocinas sencillas, alejadas de las cenefas habituales. Puertas de distintos colores. Armonía total en todas las estancias o cada una completamente diferente.

Todas éstas, distintas combinaciones -infinitas-; ya sabes, crea y combina.

Una vez, elegidos los colores, tenemos en cuenta:

  • La pintura, se suele ver un poco más oscura una vez puesta en la superficie. Para ello, no dudes en pedir muestras de pinturas para asegurarte de que se trata del que estás buscando.
  • Se pueden conseguir efectos visuales muy interesantes combinando tonalidades. Por ejemplo, utilizar un color más oscuro en el fondo que en los laterales, conseguimos que visualmente la estancia se ensanche.
  • Si no podemos o queremos deshacernos de un mueble amplio y voluminoso, podemos integrar éstos a la pared. ¿Cómo? Pintando la superficie en la que va a situarse del mismo color.
  • Si se trata de una estancia con techo bajo o, si por el contrario, lo que queremos es que visualmente se vea aún más alto: pinta el techo de un tono más claro que las paredes.
  • Ten en cuenta el suelo. Se puede hacer uso de alfombras o cambiarlo sin necesidad de hacer obras. Si aún así, quieres mantenerlo; fíjate en las mejores opciones que te ofrecen las paletas de colores.
  • El tipo de pintura importa. Ya sea plástica, mate o satinada. Sintética, monocapa, antifungicidad… cada una es “adecuada” para dependiendo qué tipo de estancia, el estado de la superficie o el tipo de luz que se refleja.

No lo dudes más. Exterioriza lo que estás pensando y confía en especialistas.

Categorías: Información

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